Había decidido nunca hacer un post de Dalí, porque nunca lo terminaría y la calidad nunca sería la adecuada para homenajear a este genio. Pero creo que poco a poco pubicaré notas hechas por él, y al final tratar de armar un rompecabezas de la vida del mayor genio artístico que ha existido (a mí punto de vista), todos de píe…
“Igual que me sorprende que un empleado de banco no se coma un cheque, también me asombra que ningún pintor anterior a mí pensara en pintar un reloj blando.”
“Gala, en lugar de endurecerme como lo hubiera podido hacer la vida, me construía un caparazón de ermitaño; mientras que hacia el exterior pasaba por ser una fortaleza, en el interior seguía envejeciendo dentro de lo blando, lo superblando. Y el día en que decidí pintar relojes, los pinté blandos. Sucedió una tarde de fatiga que tenía dolor de cabeza, un malestar extremadamente raro en mí. Queríamos ir al cine con unos amigos y, en el último momento, decidí quedarme en casa… me quedé un momento acodado en la mesa reflexionando sobre los problemas filosóficos de lo <superblando> del queso derritiéndose. Me levanté y volví al estudio para, según mi costumbre, echar una última hojeada a mi trabajo. El cuadro que estaba pintando representaba un paisaje en los alrededores de Port Lligart en el que las rocas parecían envueltas por una luz crepuscular transparente. En el primer plano había esbozado un olivo con las ramas cortadas y sin hojas. Este paisaje debía de servir como tela de fondo a alguna idea, ¿pero cuál? Me faltaba una imagen sorprendente y no la encontraba. Iba a apagar la luz y salir cuando <ví> literalmente la solución: dos relojes blandos, uno colgaría literalmente de la rama de olivo. A pesar del dolor de cabeza, preparé la paleta y puse manos a la obra. Dos horas después, cuando Gala volvió del cine, estaba acabando lo que habría de ser uno de mis cuadros más célebres…”

La persistencia de la memoria (Relojes blando o El tiempo derretido), 1931.
Poco después un galerista americano, Julien Levy, compró los relojes blando rebautizados con Persistencia de la Memoria…
Feliz día del aceite de marmota