Palabras de un genio (5)
âLa mayorĂa de mis primeros recuerdos se remontan al Ăștero, eran como huevos fritos, pero sin la sartĂ©n. En mi visiĂłn prenatal la parte amarilla de los huevos, la yema, es casi normal âpero con mucha viscosidad y reflejos-, mientras que las claras son absolutamente divinas, porque estĂĄn llenas de colores iridiscentes. Todo es suave, todo es oscuro; no es necesario preocuparse por la realidad. Es lo mejor que conoceremos. Al momento de nacer, perdemos el paraĂso. Repentinamente, hay demasiada luz y todo es demasiado seco. Es la violencia; el trauma de ser. Casi todo el mundo tiene esas experiencias prenatales pero no como DalĂ.â

Desnudo Fetal (FotografĂa de Philippe Halsman en 1942)
“Nino geopolĂtico mirando el nacimiento del nuevo hombre” (1943)
Feliz dĂa de la anarquĂa en el celofĂĄn
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Palabras de un genio (4)
Homenajeando a la madre, la progenitora del genio.
 â Era un ser con quien contaba para hacer invisibles las manchas de mi alma -era tan buena que pensaba que su bondad “servirĂa para mĂ tambiĂ©n”. Me adoraba con un amor tan Ăntegro y tan orgulloso, que no podĂa equivocarseâ. âMi madre, en el Olimpo daliniano, es un ĂĄngelâ.
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El enigma del deseo
Feliz dĂa de la mancha de aguacate en el zapato blanco
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Palabras de un Genio (3)
âEn realidad, no estoy loco. Un psiquiatra en ParĂs trabajĂł durante siete años para determinar si DalĂ estaba loco o no. DespuĂ©s de muchas conversaciones, decidiĂł que DalĂ posee uno de los cerebros mejor organizados con los que se habĂa encontrado. Dijo que mi cerebro contiene las caracterĂsticas de estructura de la locura paranoica pero, por supuesto, la locura paranoica es absolutamente creativa, la mejor clase de locura. âLa diferencia entre un loco y yo, es que yo no estoy locoâ .

Feliz dĂa de la espalda que truena con los abrazos
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Palabras de un Genio (2)
“Yo poseĂa el secreto de permanecer secreto. Gala poseĂa el secreto de permanecer secreta dentro de mi secreto. A veces la gente ha pensado haber descubierto mi secreto; pero esto era imposible, pues no era mi secreto sino el de Gala.”
 
Mi mujer desnuda contemplando su propio cuerpo convirtiéndose en escalera, tres vértebras de una columna, cielo y arquitectura. 1945.
Ăleo sobre madera 61×52 cm.
Feliz dĂa del radiador dañado.
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Palabras de un Genio (1)
HabĂa decidido nunca hacer un post de DalĂ, porque nunca lo terminarĂa y la calidad nunca serĂa la adecuada para homenajear a este genio. Pero creo que poco a poco pubicarĂ© notas hechas por Ă©l, y al final tratar de armar un rompecabezas de la vida del mayor genio artĂstico que ha existido (a mĂ punto de vista), todos de pĂe…
“Igual que me sorprende que un empleado de banco no se coma un cheque, tambiĂ©n me asombra que ningĂșn pintor anterior a mĂ pensara en pintar un reloj blando.”
“Gala, en lugar de endurecerme como lo hubiera podido hacer la vida, me construĂa un caparazĂłn de ermitaño; mientras que hacia el exterior pasaba por ser una fortaleza, en el interior seguĂa envejeciendo  dentro de lo blando, lo superblando. Y el dĂa en que decidĂ pintar relojes, los pintĂ© blandos. SucediĂł una tarde de fatiga que tenĂa dolor de cabeza, un malestar extremadamente raro en mĂ. QuerĂamos ir al cine con unos amigos y, en el Ășltimo momento, decidĂ quedarme en casa… me quedĂ© un momento acodado en la mesa reflexionando sobre los problemas filosĂłficos de lo <superblando> del queso derritiĂ©ndose. Me levantĂ© y volvĂ al estudio para, segĂșn mi costumbre, echar una Ășltima hojeada a mi trabajo. El cuadro que estaba pintando representaba un paisaje en los alrededores de Port Lligart en el que las rocas parecĂan envueltas por una luz crepuscular transparente. En el primer plano habĂa esbozado un olivo con las ramas cortadas y sin hojas. Este paisaje debĂa de servir como tela de fondo a alguna idea, Âżpero cuĂĄl? Me faltaba una imagen sorprendente y no la encontraba. Iba a apagar la luz y salir cuando <vĂ> literalmente la soluciĂłn: dos relojes blandos, uno colgarĂa literalmente de la rama de olivo. A pesar del dolor de cabeza, preparĂ© la paleta y puse manos a la obra. Dos horas despuĂ©s, cuando Gala volviĂł del cine, estaba acabando lo que habrĂa de ser uno de mis cuadros mĂĄs cĂ©lebres…”

La persistencia de la memoria (Relojes blando o El tiempo derretido), 1931.
Poco despuĂ©s un galerista americano, Julien Levy, comprĂł los relojes blando rebautizados con Persistencia de la Memoria…
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Feliz dĂa del aceite de marmota
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